Abstracción – Pedro González


  1. Tipo de obra: Pintura en papel
  2. Técnica: Mixta sobre soporte celulósico (papel)
  3. Dimensiones aproximadas: 51 x 43,5 cm
  4. Tema: Abstracto
  5. Título: Abstracción (Sin título reseñado en la obra ni en las fichas de inventario)
  6. Autor: Pedro González. (*1927)
  7. Cronología o Año: 1981
  8. Análisis histórico- artístico:

Estilo: Informalismo abstracto en tránsito a la neofiguración, correspondiente a la serie Cosmoarte iniciada en 1966.

Descripción: En un campo cromático atravesado por un juego de tensiones, subrayado por la fuerza expresiva y agresiva del color rojo, aparece una figuración desdibujada, desmaterializada por la luz. La ambigüedad misteriosa de las imágenes produce inquietud y dota a la representación de dramatismo. La incorporación de la figura caracteriza esta etapa frente a las composiciones abstractas, informalistas, construidas exclusivamente por el valor volumétrico de las manchas, que realiza hasta 1964-65.

Fecha de recepción: 29 de octubre de 1983. Fue una donación del artista con motivo de la exposición individual celebrada en las dependencias del Casino de Santa Cruz de Tenerife, del 14 al 29 de octubre de 1983.

Observaciones: Pedro González ya había celebrado en el Casino de Tenerife, en 1959, su segunda muestra individual. Con la serie Cosmoarte, título que alude a la aventura del hombre en el espacio, proclama el compromiso del artista con su época. La producción de esta nueva etapa fue expuesta en el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz en 1967 y en La Dirección General de Bellas Artes de Madrid en 1968, año en el que Museo Español de Arte Contemporáneo incorpora a sus fondos un cuadro de esta serie. La incorporación de la figuración en su pintura aumenta a partir de 1976- 78, cuando la figura humana aparece ya en forma de embriones.

Sobre el autor: Nacido en 1927, Pedro González inicia su contacto con el mundo del arte en el estudio de la pintura barroca española, especialmente Velásquez, en sus visitas al Museo del Prado durante su primera estancia en Madrid como alumno de la Escuela de Ingenieros entre 1946-48. De regreso a Tenerife para estudiar Ciencias Químicas en la Universidad de La Laguna, se matricula también en la Escuela Superior de Bellas Arte de Santa Cruz, dependiente entonces de la de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, donde se inició en la acuarela bajo la enseñanza de Mariano Cossío en cuanto a las relaciones del color y de Pedro de Guezala en la técnica del dibujo, siendo fundamental también la influencia del catalán Baudilio Mró Mainou con sus síntesis paisajista de pincelada ancha y suelta. Esa producción inicial fue expuesta en 1953, en la sala Provenza de Santa Cruz. Licenciado en Ciencias Químicas en 1954, marcha a Venezuela contratado por el Ministerio de Educación de ese país como profesor de matemáticas en el Liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto, entrando a formar parte también del profesorado de la Escuela de Artes Plásticas de esa ciudad en 1955, año en que muestra la pintura expresionista surgida de su encuentro con el trópico en la Sociedad de Escritores Venezolanos de Caracas, con gran éxito de crítica. Su traslado a Caracas como profesor de La Escuela Politécnica en la ciudad universitaria le permite entrar en contacto con los pintores venezolanos más destacados y conocer el panorama internacional del arte a través de las galerías de arte y las exposiciones organizadas en el Museo de Bellas Artes de Caracas, ciudad que vivía entonces un periodo de intensa actividad cultural, contribuyendo todo este ambiente vanguardista a la superación de su etapa figurativa. Sin embargo, la figura humana aún estaba presente en la exposición individual de 1957 celebrada en el Casino de Tenerife, y en la obra presentada en la Exposición Regional de Pintura y Escultura de 1960, Mujeres y casas, por la que obtuvo el primer premio. La exposición de la serie de monotipos presentada al año siguiente en el Museo Nacional de Bellas Arte de Caracas es el punto de partida de su primera obra abstracta. Con la serie Icerse (1962-1965) entra en composiciones abstractas, sin referencias figurativas, dentro del informalismo, ya que su estructura no se apoya en la geometría sino en el valor constructivo y volumétrico de la mancha, cuya densidad contrasta con su levedad. Con esta obra obtiene el premio de honor en la Exposición Regional de 1962, año en que también se da a conocer en el Instituto de España en Munich y en 1963 en la Sala Neblí de Madrid, ciudad donde a partir de entonces expone periódicamente en diferentes galerías (Sen, Ateneo, Rayuela, Estampa) con gran éxito de crítica. Desde su retorno a Tenerife en 1961 Pedro González juega un papel muy importante en la revitalización del panorama cultural de la isla con la fundación del grupo Nuestro Arte en 1963, grupo que aglutina a los defensores de las propuestas vanguardistas y enlaza con las ideas de Gaceta de Arte de los años treinta, asumiendo además un compromiso teórico en la difusión del arte abstracto por medio de ensayos y artículos en la prensa. Esta labor de difusión la realiza también a través de la enseñanza como profesor de colorido en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife a partir de 1964, centro que junto con el Museo Municipal de Bellas Artes abren las puertas a la postura rompedora de Nuestro Arte, participando en todas las exposiciones de este grupo entre 1965 1970. A partir de 1967 una figuración desmaterializada aparece en su pintura que da paso a la serie Cosmoarte, título que alude a la aventura del hombre en el espacio, que expone en el Museo Municipal de Santa Cruz y en la Dirección General de Bellas Artes en Madrid en 1968, figurando desde ese año su obra en el Museo Español de Arte Contemporáneo. Su participación en la política de su ciudad, primero como independiente encabezando la lista del PSOE, luego como alcalde en dos mandatos (1979 y 1983), no interrumpe su producción artística, organizada en series sucesivas (El Mar, El bosque, Coches, La patera, El hambre, etc.), en las que no prescinde ya de figuras y objetos, en una neofiguración que produce inquietud, tensión y misterio, mostrando su obra tanto en instituciones canarias, como en Madrid, Bilbao, Sevilla, Montreal, Nueva York, Washington o Caracas, galardonada en 1988 con el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación. Está representado, entre otras colecciones, en la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Colección Ateneo de Madrid, y en el Museo Nacional de Bellas Artes de Venezuela.

Bibliografía:

Archivo del Casino de Tenerife. Acta J.D. 29 de octubre, 1983.

Fernando CASTRO BORREGO: P. González. Viceconsejería de Cultura y Deportes Gobierno de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000.

Catálogo de la exposición Pedro González, celebrada en el Instituto de Canarias Cabrera Pinto, La Laguna, del 20 de marzo al 10 de mayo de 2009.

Valeriano WEYLER: La pequeña historia de un gran casino (El de Santa Cruz de Tenerife). Santa Cruz de Tenerife, 1964.

Agustín GUIMERÁ RAVINA, Alberto DARIAS PRÍNCIPE: El Casino de Tenerife 1840 – 1990, Santa Cruz de Tenerife, 1992